De la inspiración de Juan Pablo Navarrete
rifles y balas en nuestros pechos,
vida siniestrade nuestra época;
sequía que ha quedado siempreen el interior de nuestras penas.
quedo desierto,deseando frutos redentores,
alrededor de una noche asolada.
la muerte es el suceso
más doloroso de la vida misma:tan simple como la crucifixión
que resulta ser el amor padecido.
de los buenos gustos;
procuro vivir en paz,mientras a lo lejos oigo
los carruajes, los caballos,el incesante galope
de quienes no descansan. 4.-Como una gigantesca antorcha la vida nos miradesde el cetro celestial.
en forma de una boaque traga milenios,
saluda nuestros cuerpos,desde la cúspide
distante.Y cuando las muertes
se presentanante el divino ejército
de las alturas,las almas corroen
la negritudque envuelta
la fuga ansíaentre sus dientes.
una fosa,
descubríun cuerpo
en el entierroy lo traje
a mis adentros.pero Dios, Satán,
molicies celestiales:¡Este cuerpo
que he encontradoesta noche
de raros cantoses el mío!
¡Desentiérralode la vida!
6.-Me obliga a escribir diez versos este lánguido día,
tejido de auxilios,
de piedras,de lutos,
de nubesque abarcan
espacios prohibidos.cuando la nube caiga
En su rededor debido,habrá el despilfarro
manifestarse varioen la maldita juerga del olvido.

